Muchos jardineros se apresuran a terminar la temporada en septiembre, olvidándose del ritual final más importante, que afecta directamente a la resistencia invernal de árboles frutales y arbustos.
El riego de carga de humedad, realizado tras la caída de las hojas, satura el suelo de humedad a mayor profundidad, creando una especie de colchón térmico, informa el corresponsal de .
El agua tiene una capacidad calorífica mayor que la tierra seca, por lo que la tierra empapada en ella se enfría mucho más despacio y no se hiela tan profundamente en las heladas invernales. Esto protege de forma fiable el sistema radicular incluso en los inviernos más severos y sin nieve, cuando el riesgo de congelación es máximo.
Un experimentado horticultor siberiano que lleva muchos años cultivando albaricoques en la zona de cultivo de riesgo considera que esta técnica es imprescindible para su colección. Sus árboles, que han recibido entre 50 y 60 litros de agua cada uno en otoño, son capaces de soportar heladas por debajo de -40°C de forma constante, mientras que los ejemplares no dañados se congelan con regularidad.
El riego debe llevarse a cabo no antes de que la mayor parte del follaje haya caído de los árboles, pero definitivamente antes de que el suelo se congele. La norma es de 40 a 100 litros por árbol, dependiendo de su edad y tamaño, y el agua debe verterse no bajo la raíz sino a lo largo del perímetro de la proyección de la copa.
El riego es útil no sólo para los cultivos frutales, sino también para los arbustos ornamentales, especialmente para las coníferas, que sufren mucho con el sol primaveral. Los tejidos saturados de humedad de las acículas resisten mejor la desecación fisiológica, que suele ser la causa de las quemaduras rojas en febrero-marzo.
Esta técnica agronómica sencilla y lógica sólo requiere un día de trabajo en otoño, pero su efecto dura todo el invierno, preservando unas plantas preciosas. Demuestra que a veces la mejor defensa contra las heladas no es el abrigo, sino el agua corriente suministrada a las raíces a tiempo.
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