11 minutos por la mañana: cómo una breve carga resetea todo tu día

Muchas personas renuncian a la actividad matutina, imaginando un agotador complejo de una hora

Los científicos han demostrado que es el ejercicio de 11 minutos el que proporciona los máximos beneficios sin trabajar en exceso, informa .

Este periodo de tiempo coincide perfectamente con los ritmos circadianos naturales de una persona después de despertarse. Este breve ejercicio activa suavemente todos los sistemas del organismo sin provocar una respuesta de estrés.

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Una investigación de la Sociedad Europea de Cardiología ha confirmado que 11 minutos diarios de actividad moderada reducen el riesgo de muerte prematura en un 23%. Este formato de ejercicio es fácil de encajar en cualquier horario y proporciona constancia.

La experiencia personal de las personas que practican este sistema muestra un aumento constante de los niveles de energía a lo largo del día. Observan que no es necesario recurrir a estimulantes adicionales como el café.

El principio clave es la constancia, no la intensidad: mejor 11 minutos cada día que una hora una vez a la semana. Una sencilla secuencia de ejercicios de articulaciones, planchas y sentadillas activa los principales grupos musculares. Los neurólogos confirman que el ejercicio matutino mejora la neuroplasticidad y favorece la claridad mental.

Un entrenamiento corto no tiene tiempo de aumentar significativamente los niveles de cortisol, a diferencia de las sesiones más largas. Esto es especialmente importante para las personas con mucha ansiedad y problemas suprarrenales. Los expertos en ritmología aconsejan hacer ejercicio en los primeros 30 minutos tras despertarse.

Ayuda a establecer una señal clara para que el cuerpo empiece el día y normaliza la producción de melatonina por la noche. Muchas personas han comprobado que, tras poner en práctica este ritual, la hora de acostarse se ha normalizado.

Once minutos es un periodo de tiempo psicológicamente cómodo que no provoca resistencia interna. Puedes aprovechar este tiempo para trabajar con tu propio peso corporal o con ejercicios cardiovasculares sencillos.

La variabilidad de enfoques permite evitar la rutina y mantener el interés por el ejercicio. La regularidad de estos miniejercicios crea un fuerte hábito de actividad física.

Con el tiempo, el propio cuerpo empieza a pedir el ejercicio matutino, y el día parece incompleto sin él. Este método es especialmente eficaz para quienes llevan años sin empezar a hacer ejercicio. La magia de los entrenamientos cortos cambia la actitud hacia el movimiento como un deber difícil.

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