Él se queda mirando en silencio por la ventana, y tú te sientes culpable de algo, aunque no haya habido ninguna pelea.
Esta ansiedad no expresada flota en el aire como una espesa niebla, envenenando el ambiente más alegre y obligando al otro miembro de la pareja a preguntarse constantemente por los motivos, informa el corresponsal de .
La ansiedad tácita es una forma de vampirismo emocional en la que un miembro de la pareja traslada el peso de su ansiedad al otro sin ni siquiera intentar verbalizarla. El otro se ve obligado a convertirse en detective, descifrando el lenguaje corporal, los suspiros y los silencios tensos, lo que conduce inevitablemente al agotamiento emocional.
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Los psicólogos subrayan que ese comportamiento es una manipulación pasivo-agresiva, que hace que la otra persona se sienta responsable de un estado de ánimo que no está directamente relacionado con ella.
Los expertos en comunicación aconsejan introducir una regla sencilla: «Si algo va mal, dímelo en una frase, sin detalles». Esto libera al interlocutor ansioso de la carga de tener que dar una larga explicación, y a la otra persona de la obligación de leer la mente.
Un hombre que recibía asesoramiento contó que les salvaba la frase clave: «Hoy tengo nubes en la cabeza», que inmediatamente hace saber a la pareja que no se trata de ella, sino de su estado interior. La capacidad de separar las experiencias propias del espacio común es un signo de madurez emocional.Tu ansiedad es tu responsabilidad y el primer paso para curarte es reconocerla y pedir apoyo, en lugar de obligar a tu pareja a caminar por el campo minado de tus estados de ánimo. El amor se basa en la fuerza de la conexión, no en el discernimiento para descifrar señales silenciosas.
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