Los bigotes del gato, o vibrisas, no son sólo una joya, sino una sofisticada herramienta de navegación.
Funcionan como radares de alta precisión, captando las más leves fluctuaciones del aire, según el corresponsal de .
Privado de este órgano sensorial, el animal pierde literalmente el contacto con el mundo que le rodea. Incluso en su propio piso empieza a moverse con inseguridad, tocando esquinas y muebles.
Las vibrisas ayudan a evaluar la anchura de los pasillos y a determinar si un gato puede apretujarse en un espacio estrecho. Sin ellas, un gato puede quedarse atascado en un espacio que antes parecía espacioso.
Un cuenco de comida o agua también es un peligro. Los recipientes bajos y estrechos que descansan sobre los sensibles bigotes provocan el llamado «síndrome de estrés de las vibrisas».
Me encontré con este problema cuando mi gato empezó a rastrillar la comida del cuenco con la pata, esparciéndola por todo el suelo. Sustituir el plato hondo por un plato ancho y plano soluciona este problema al instante.
Los veterinarios advierten que está estrictamente prohibido recortar los bigotes, incluso con fines decorativos. Dañar los bigotes equivale a la pérdida parcial de la vista y el tacto del gato.
La pérdida de uno o dos bigotes con su posterior sustitución es un proceso natural. Pero la pérdida masiva de vibrisas puede ser señal de problemas de salud, desde alergias hasta infecciones fúngicas.
Observe los bigotes de su mascota: su dirección lo dice todo. Relajados y extendidos hacia los lados indican tranquilidad, mientras que fuertemente apretados contra el hocico indican estrés o agresividad.
Recuerde que las vibrisas son el puente entre el gato y la realidad. Si las mantiene intactas, le ayudará a seguir siendo un cazador ágil y seguro de sí mismo dentro de las paredes de su casa.
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