El café burbujeante en una jarra tiene un aspecto espectacular, pero es la ebullición la que destruye los sutiles aceites esenciales que dan sabor a la bebida.
El café ideal se prepara a 92-96°C, cuando las primeras burbujas ascienden desde el fondo, pero aún no está hirviendo, según el corresponsal de .
Este método preserva los compuestos volátiles que normalmente escaparían con el vapor y evita la liberación de un exceso de taninos. La bebida es menos amarga, con un sabor limpio y claro en el que se distinguen las notas individuales.
Un camarero de una cafetería especializada de Milán preparó una turba sobre arena, vigilando de cerca la espuma. Retiró la jarra del fuego justo cuando la espuma empezaba a subir, pero antes de que empezara a hervir.
Su café tenía una maravillosa textura aterciopelada sin el más mínimo amargor. Este método requiere atención, pero merece la pena.
No te limitas a verter agua hirviendo sobre los granos molidos, sino que extraes suavemente lo mejor de ellos, controlando cada paso. La próxima vez, intenta retirar la olla del fuego cuando aparezcan las primeras burbujas grandes.
Déjala reposar un minuto para que los posos se asienten y bébetela sin remover. Descubrirás un sabor totalmente nuevo de una bebida conocida.
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