Los desayunos tradicionales suelen consistir en carbohidratos rápidos: gachas, tostadas, muesli o yogur dulce.
Los nutricionistas sugieren replantearse este enfoque haciendo hincapié en los alimentos proteicos a primera hora de la mañana, informa .
Las proteínas ingeridas en la primera comida crean una sensación de saciedad sostenida durante 3-4 horas. Así se evitan los picos de azúcar en sangre y los posteriores ataques de hambre. Los estudios demuestran que un desayuno proteico reduce la ingesta total de calorías en un 15-20%.
Los participantes en los experimentos eligieron intuitivamente alimentos menos calóricos durante el día. La experiencia personal de las personas que se pasaron a esta dieta confirma la desaparición de los antojos de dulces por la tarde. Observan que ya no dependen de los tentempiés y se sienten con más energía.
Los huevos revueltos, el requesón o incluso la pechuga de pollo para desayunar parecen poco familiares, pero rápidamente se convierten en un hábito. Las proteínas requieren más energía para digerirse, lo que acelera suavemente el metabolismo desde por la mañana. Los neurobiólogos han descubierto el efecto de un desayuno proteico en la producción de dopamina.
Esto proporciona una mejor concentración y motivación durante las primeras horas de trabajo. Los expertos en nutrición recomiendan consumir entre 20 y 25 gramos de proteínas en la primera comida. Este enfoque es especialmente importante para las personas con resistencia a la insulina y predisposición a la diabetes.
Las proteínas no provocan una liberación brusca de insulina, a diferencia de los hidratos de carbono simples. Muchas personas notan que tras cambiar la composición del desayuno se reducen los síntomas del síndrome del intestino irritable. La hinchazón y pesadez típicas de los desayunos con carbohidratos desaparecen.
La proteína se convierte en un bloque de construcción para enzimas y hormonas, asegurando su producción óptima. Puedes empezar de forma sencilla: añade un huevo o una porción de requesón a tu desayuno habitual. Poco a poco, verás que tu propio cuerpo empieza a pedirte otro alimento por la mañana.
Este sencillo paso puede ser el punto de partida para revisar toda tu dieta.
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