El mito de que el entrenamiento de fuerza crea una figura masculina sigue siendo uno de los conceptos erróneos más persistentes.
Según el corresponsal de , la fisiología de la mujer, con sus antecedentes hormonales, no le permite desarrollar músculos grandes sin esfuerzos especiales.
Los niveles de testosterona en el cuerpo de la mujer son decenas de veces inferiores a los del hombre. Levantar pesas crea una silueta firme y esbelta que no se consigue sólo con cardio. Los músculos sirven de armazón natural que mejora la postura y el metabolismo.
Cada kilogramo de tejido muscular quema calorías adicionales incluso en reposo. La osteoporosis retrocede ante el ejercicio regular, ya que el cuerpo fortalece el tejido óseo. La experiencia personal de las mujeres que se han apuntado al gimnasio habla de una nueva sensación de fuerza y confianza.
Empiezan a encontrar más fácil enfrentarse a las tareas cotidianas, desde llevar a un bebé hasta levantar bolsas. Empieza poco a poco con un entrenador que te enseñe la técnica correcta. La atención debe centrarse en la sensación en los músculos, no en los kilos en la barra.
El entrenamiento de fuerza trata de añadir calidad de vida al cuerpo, no de combatirla. Muchas personas han descubierto que el dolor de espalda crónico que les ha atormentado durante años desaparece. La postura mejora y los movimientos se vuelven más elegantes y seguros.
No tengas miedo de volverte voluminoso: te llevará años de esfuerzo concentrado. Mucho más importante es la sensación de fuerza e independencia que te da el entrenamiento. Superar el miedo al hierro puede ser la experiencia más liberadora.
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