Las ortigas, que se arrancan sin piedad de los arriates, son en realidad una valiosa fuente de silicio, hierro y nitrógeno en forma fácilmente digerible.
Su picor es una defensa natural, lo que indica una poderosa composición química que puede canalizarse en beneficio de otros cultivos, informa .
Para preparar la infusión nutritiva, se llena un recipiente grande de plástico con dos tercios de ortigas frescas y se rellena con agua de lluvia. Tras 10-14 días de fermentación en un lugar soleado, el líquido adquiere un color oscuro y deja de hacer espuma, lo que indica que está listo.
Un experimentado jardinero de la región de Tver descubrió que rociar los brotes jóvenes de grosella con esta composición aumenta significativamente su resistencia al oídio. Sus arbustos empezaron a tener un aspecto mucho más saludable y las bayas adquirieron un sabor más intenso.
El concentrado listo se diluye necesariamente con agua en una proporción de 1:10 para el riego bajo la raíz y de 1:20 para los tratamientos foliares. A los tomates y pepinos les gusta especialmente este tipo de alimentación, que responden con un crecimiento activo y un aumento del número de ovarios.
La masa que queda tras el filtrado no se tira: se utiliza como mantillo bajo los arbustos de frambuesas o se añade al compost para enriquecer su composición. Este método permite aprovechar al máximo la mala hierba, convirtiéndola en un valioso abono.
Este método demuestra que a veces los recursos más útiles están justo bajo nuestros pies, sólo tenemos que aprender a utilizarlos correctamente.
Lea también
- Por qué dejar eneldo en el espaciado de las hileras de zanahorias: un truco botánico para proteger su cultivo
- Cómo la cáscara de huevo modifica la acidez del suelo: pequeños trucos para una gran cosecha

