Parece un sacrilegio añadir pimienta a la tarta de fresas, pero es esta especia la que resalta el verdadero dulzor de las bayas.
La piperina de la pimienta sensibiliza temporalmente los receptores, haciéndolos más sensibles al azúcar y a los ácidos de la fruta, según .
No aporta un picor perceptible, pero crea un ligero «eco» en el sabor, haciéndolo más complejo e interesante. El pastel deja de ser primitivamente dulce y adquiere una profundidad difícil de describir, pero imposible de olvidar.
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Un pastelero sueco compartió una vez su secreto de la tarta de cerezas, a la que siempre añadía unos guisantes recién molidos de pimienta. Su postre era sorprendentemente armonioso, sin ningún componente dominante, sino formando un bouquet unificado.
Es importante utilizar pimienta recién molida y, literalmente, una pizca -en la punta de un cuchillo- para todos los productos horneados. Precalentarla en una sartén seca potenciará su sabor, haciéndola más cálida y leñosa.
Prueba a añadir pimienta a tu próxima tarta de manzana y canela. Verás que la canela sonará más brillante y las manzanas mostrarán su acidez natural. Este pequeño truco convierte la repostería casera en un postre con carácter.
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