Cuando tu mascota te mira fijamente a los ojos, no es sólo una mirada de espera llena de esperanza por una golosina.
Se trata de un complejo proceso bioquímico que refuerza vuestro vínculo mutuo, informa .
Científicos japoneses han descubierto que en el momento de ese contacto visual, el nivel de oxitocina, una hormona del afecto y el amor, aumenta sincrónicamente en humanos y perros.
Se trata de un mecanismo único que no funciona con los lobos, por ejemplo. Los perros domésticos, en el proceso de domesticación, han desarrollado esta capacidad para una comunicación más profunda con los humanos.
Resulta que tu mirada con tu perro es un verdadero diálogo a nivel hormonal. Literalmente, os acercáis el uno al otro a nivel fisiológico con sólo intercambiar miradas.
El perro lo hace a menudo por la noche poniendo el hocico en tu regazo. Antes pensábamos que lo hacía para llamar la atención, pero ahora nos damos cuenta de que es su forma de «abrazarme» en su idioma.
La duración del contacto es importante. Una mirada corta puede ser una pregunta, pero una mirada larga puede ser una expresión de profunda confianza, porque en el mundo animal, una mirada fija suele considerarse un desafío.
Los expertos aconsejan responder a un perro con una mirada tranquila y suave, sin intentar dominarle en una mirada fija. Un contacto visual demasiado intenso y prolongado puede percibirse como una amenaza.
Este ritual no verbal es una poderosa herramienta para reforzar la amistad. No requiere palabras, pero crea un sentimiento de unidad y comprensión difícil de transmitir de otras formas.
La próxima vez que atrapes una mirada devota, no apartes la vista inmediatamente. Concédele unos segundos de atención silenciosa para hacer aún más fuerte vuestro vínculo único.
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