Mucha gente se apresura a cortar los pepinos directamente en el bol, pero este sencillo paso priva a la ensalada de textura y la vuelve aguada.
Salar las rodajas con separación y luego aclararlas elimina el exceso de humedad por ósmosis, concentrando el sabor y manteniendo las células firmes, informa .
Sólo diez minutos con sal convierten las verduras flácidas en rodajas crujientes y sabrosas que no se empapan ni con el aliño. Este proceso también ablanda las pieles, haciéndolas menos duras y más agradables al paladar.
El chef de un restaurante de verano de Sochi ha revelado su secreto para la ensalada griega: sus pepinos siempre reposan con sal marina durante exactamente siete minutos. Después de enjuagarlos y secarlos, mantienen su forma durante el resto de la tarde, mientras que los pepinos normales se quedan rápidamente sin jugo.
La sal no sólo actúa como absorbente, sino también como potenciador del sabor, resaltando las notas herbáceas frescas del pepino. Esto es especialmente importante para las verduras de invernadero, que a menudo carecen de intensidad de sabor. Una pizca de sal transforma el ingrediente más sencillo.
Prueba a encurtir los pepinos de tu próxima ensalada por separado y luego sécalos suavemente con una toalla de papel. Verás que el aliño se mantiene limpio y cada pieza conserva su individualidad. Es un pequeño ritual con grandes consecuencias.
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