En la estación fría, la masa de levadura puede tardar horas en fermentar, poniendo a prueba la paciencia incluso del ama de casa más experimentada.
Pero hay una forma sencilla de acelerar este proceso sin equipos especiales ni costes adicionales, informa el corresponsal de .
Una almohadilla térmica de goma normal llena de agua caliente crea las condiciones ideales para la actividad de la levadura. Hay que envolverla en una toalla y colocarla en el fondo de una cacerola grande, y encima colocar un recipiente con masa.
El calor se distribuirá uniformemente desde abajo, creando un microclima estable para la fermentación. Una temperatura de unos 35-37 grados es óptima para los cultivos de levadura: empiezan a multiplicarse activamente.
Este método es especialmente útil cuando el piso es fresco o hay corrientes de aire por las ventanas. La masa no sólo sube más rápido, sino que adquiere una estructura más delicada y uniforme.
A diferencia de la colocación sobre el radiador, este método elimina el sobrecalentamiento y garantiza resultados estables. Para mantener la temperatura, basta con cambiar el agua a medida que se enfría, aproximadamente cada 40-50 minutos.
Este método de eficacia probada nunca falla y te permite obtener una masa esponjosa incluso en las condiciones más desfavorables. Te olvidarás de las largas esperas y podrás disfrutar de productos recién horneados en cualquier época del año.
Espero que estos artículos satisfagan todas sus necesidades. Si necesitas más material o quieres hacer algún ajuste, dímelo.
Lea también
- Qué ocurre si se mantiene el pan duro en el horno con vapor: un método conocido por los panaderos del siglo pasado
- Por qué el bicarbonato y el vinagre hacen verdaderos milagros con las sartenes quemadas: un método probado durante generaciones

