El intestino se sigue percibiendo como un simple órgano digestivo sin ver su conexión con la salud general.
La ciencia moderna demuestra que el estado del microbioma afecta a todo, desde la inmunidad hasta el estado de ánimo, informa .
Las bacterias beneficiosas producen neurotransmisores, entre ellos la serotonina, a menudo llamada la hormona de la felicidad. Su desequilibrio puede provocar ansiedad y apatía, aunque la causa no parece evidente. El sistema inmunitario se centra en un 70% en el tejido linfoide del intestino.
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Los resfriados persistentes y la inflamación suelen indicar problemas de microflora. La piel también refleja el estado del intestino a través del llamado eje intestino-piel. El acné y el eccema pueden ser una manifestación externa de malestar interno.
La experiencia personal de personas que han cambiado su dieta confirma mejoras en la piel y en el bienestar general. Una dieta rica en fibra se convierte en el mejor prebiótico para las bacterias beneficiosas. Los alimentos fermentados como el kimchi y el chucrut favorecen un microbioma diverso.
Los antibióticos y las dietas duras alteran el delicado equilibrio y requieren meses de recuperación. Los gastroenterólogos aconsejan prestar atención a las señales corporales: hinchazón y malestar. Rara vez son aleatorias y a menudo indican problemas subyacentes.Un enfoque consciente de la nutrición se convierte en una inversión en la salud sistémica del cuerpo. Cuidar el intestino compensa con energía sostenida y estabilidad emocional. Prueba a añadir más alimentos vegetales a tu dieta y evalúa los cambios.
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