Un par de horas durante el fin de semana pueden cambiar radicalmente el ritmo de tu cocina.
Preparar con antelación los ingredientes básicos y los alimentos precocinados hace que cocinar todos los días deje de ser un maratón de horas para convertirse en un rápido sprint, informa .
La carne de pollo hervida, el arroz o los cereales lavados y cocidos, y las verduras frescas cortadas en pajitas se convierten en módulos listos para la cena. Todo lo que hay que hacer es combinarlos rápidamente para crear un nuevo plato en cuestión de minutos.
Este método funciona muy bien con sopas y guarniciones, que a menudo sólo ganan en sabor después de pasar una noche en el frigorífico. Las albóndigas o chuletas caseras congeladas son un verdadero salvavidas en los días en que no tienes energía para cocinar.
Muchas amas de casa convierten estas preparaciones en un agradable ritual familiar, implicando a toda la familia en el proceso. Trabajar juntos no sólo acelera el proceso, sino que crea una atmósfera especial de esfuerzo común.
El sistema de almacenamiento desempeña un papel fundamental: los recipientes firmados y fechados eliminan las conjeturas y el caos en el frigorífico. Siempre sabrás qué se ha preparado y cuándo, sin tener que revisar todos los recipientes.
Prueba este método una sola vez y difícilmente podrás prescindir de él.
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