Notas que el orgullo te impide dar el primer paso hacia la reconciliación, incluso cuando te das cuenta de que estás equivocado.
En lugar de un simple «lo siento», ofreces té o inicias una conversación sobre el tiempo, esperando que el conflicto se resuelva por sí solo, según un corresponsal de .
Ser capaz de pedir perdón sinceramente no es un signo de debilidad, sino una demostración de madurez emocional. Es decirle a tu pareja: «Nuestra relación es más importante para mí que el que yo tenga razón».
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Los psicólogos señalan que las parejas en las que ambos saben disculparse tienen muchas más posibilidades de una vida en común larga y feliz. Una disculpa de verdad no tiene nada que ver con un «vale, lo siento» formal.
Tiene tres componentes: reconocimiento falta, simpatía a los sentimientos de la pareja y medidas concretas para remediar la situación. Un asesor familiar de Kaliningrado enseña a sus clientes una fórmula sencilla: «Siento haber [конкретный поступок].
Entiendo cómo te sentiste [эмоция]. En el futuro, seré [действие]». Intenta abandonar la danza ritualista en torno a la reconciliación en favor de una comunicación directa y honesta.
A veces basta con decir: «Siento haber herido tus sentimientos. ¿Podemos abrazarnos?».
Este acto de humildad no te humilla, sino que te eleva a los ojos de tu pareja, porque demuestra que no estáis luchando el uno contra el otro, sino por vuestra relación común.
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