Resulta que la dirección en que se cortan las cebollas afecta no sólo a su estética, sino también a la intensidad de su sabor.
Al cortarlas longitudinalmente a lo largo de las fibras, se destruyen menos células que liberan compuestos cáusticos de azufre, informa el corresponsal de .
Estas cebollas producen un amargor menos picante al tiempo que conservan todo su potencial de sabor. Es ideal para ensaladas frescas en las que es importante un sabor sutil en lugar de un picor agresivo.
El chef del restaurante italiano demostró este principio con el ejemplo de la ensalada de rúcula y parmesano. Sus finas rodajas longitudinales de cebolla se integraban armoniosamente en la composición sin interrumpir los delicados ingredientes.
La forma del corte también influye en la textura: las rodajas longitudinales son agradablemente crujientes, mientras que los aros transversales suelen ser demasiado blandos y desprenden demasiado jugo.
Prueba a cortar una cebolla roja para tu próxima ensalada a lo largo, de polo a polo. Descubrirá que su sabor es más refinado y complejo, y su aliento permanecerá fresco después de comerla. Es un simple movimiento de cuchillo que lo cambia todo.
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