Muchas personas intentan compensar el día con ejercicios nocturnos, sin ser conscientes de su impacto en la calidad del sueño.
El ejercicio intenso después de las 8 de la tarde eleva la temperatura corporal y estimula el sistema nervioso, alterando los procesos naturales para conciliar el sueño, informa el corresponsal de .
Los ritmos circadianos del cuerpo requieren una disminución gradual de la actividad y la temperatura para pasar al modo de reposo. Los fisiólogos explican que el cuerpo tarda entre 3 y 4 horas en recuperarse del entrenamiento de fuerza, lo que acorta la fase de sueño profundo.
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La experiencia personal de las personas que han trasladado sus entrenamientos a la mañana muestra un cambio sorprendente en la calidad de su descanso nocturno. Afirman que se despiertan muy descansados, incluso con menos horas de sueño.
Los cardiólogos aconsejan terminar todo ejercicio intenso al menos tres horas antes de acostarse, para dar tiempo al cuerpo a recuperarse. Por la noche, es mejor dedicar el tiempo a estiramientos ligeros, prácticas respiratorias o un paseo tranquilo.
Estas actividades, por otra parte, ayudan al sistema nervioso a entrar en un estado de calma. Los estudios sobre el sueño demuestran que las personas que hacen ejercicio a altas horas de la noche tienen una menor producción de melatonina. Esta hormona no sólo es responsable de conciliar el sueño, sino que también es un potente antioxidante necesario para la reparación celular.
Las personas con problemas de sueño preexistentes o un aumento de la ansiedad son especialmente sensibles al ejercicio nocturno. Para ellas, incluso el yoga después de las 9 de la noche puede resultar sobreestimulante.
Los expertos en cronobiología proponen una prueba sencilla: si después de una sesión de ejercicio vespertina te encuentras dando vueltas en la cama durante mucho tiempo, hay que reconsiderar el horario. Desplazar gradualmente los entrenamientos a las primeras horas del día tiene el efecto acumulativo de mejorar el sueño.
Muchas personas descubren que si cambian sus entrenamientos a la mañana, no sólo duermen mejor, sino que también rinden mejor atléticamente. El cuerpo tiene tiempo de recuperarse por completo durante la noche y está listo para nuevos logros.
Encuentra tu rutina óptima escuchando las señales de tu cuerpo y controlando la calidad de tu sueño. A veces, un pequeño cambio en tu horario de entrenamiento puede ser la clave para solucionar multitud de problemas de salud.
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