Muchos deportistas aficionados sacrifican los días de descanso, considerándolos una pérdida de tiempo para progresar.
La fisiología dice lo contrario: los músculos no crecen durante el ejercicio, sino después, durante el periodo de recuperación, según .
Las microlesiones de las fibras musculares sufridas durante el ejercicio tardan entre 24 y 72 horas en curarse. Si cargas músculos no reparados, el proceso de destrucción empezará a primar sobre la creación. El sistema inmunitario también sufre la falta de pausa, trabajando al límite.
Las personas que no se dan un respiro suelen sufrir frecuentes resfriados y herpes. Un sueño de calidad se convierte en la piedra angular de la recuperación, sobre todo en sus fases profundas. Es por la noche cuando se libera la hormona del crecimiento, responsable de la reparación de los tejidos.
La nutrición aporta material de construcción, pero sólo se asimila en condiciones de descanso. Los entrenadores experimentados incluyen en sus programas días de descanso completo o de recuperación activa. Los paseos ligeros y la natación mejoran la circulación sin estrés.
La experiencia personal de muchos atletas demuestra que, tras un descanso adecuado, de repente baten récords. El cuerpo, al tener la oportunidad de adaptarse, responde con gratitud. Tomarse un día libre como parte del entrenamiento es señal de madurez.
Para superar una meseta, a menudo no hay que aumentar la carga de trabajo, sino reducirla. El cuerpo necesita tiempo para ponerse al día con tus ambiciones y fortalecerse. A veces basta con parar para avanzar.
Lea también
- El intestino y la inmunidad: por qué no se puede ignorar la salud del microbioma
- Por qué las mujeres deben levantar pesas: por qué las pesas no te harán parecer masculina

